+100 Versículos sobre la muerte de un ser querido. Citas bíblicas sobre la muerte.

En este artículo encontrarás los versículos sobre la muerte de un ser querido, que más te ayudarán. Textos bíblicos que te harán entender las frases de la biblia sobre la muerte de un ser querido, así como los versos y citas que ella nos muestra.

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Te mostramos la lista con versículos sobre la muerte de un ser querido. Sabemos que cuando un ser querido parte al lado de Dios, nos deja un vacío enorme que sentimos no podemos soportar, pero siempre tenemos la palabra divina para consolarnos. Inspírate con estos mensajes de oración sobre la muerte de un ser querido.

Aunque la mayoría de las personas entendamos y asumamos que la pérdida forma parte de la vida, eso no la hace más fácil. Los que quedan atrás a veces soportan el peso de la muerte de un ser querido, y puede parecer que el dolor nunca termina. Cuando un ser querido parte al lado de Dios, por más que sepamos que es lo que esperamos antes de la resurrección, es un proceso doloroso y muy difícil de sobrellevar.

Versículos sobre la Muerte de un ser Querido

Versículos sobre la Muerte de un ser Querido. Edición de Versiculos.net. Original por Tumisu en Pixabay.

La palabra de Dios a través de las escrituras, es un consuelo y una forma de entendimiento del mundo que no toca vivir. La Biblia contiene muchos versículos que consuelan a los dolientes, ya sea para su lectura y contemplación en privado o como recordatorio para incluir en una tarjeta de pésame. Aquí te mostramos algunos versículos bíblicos, que sin duda te ayudarán a comprender mejor la muerte de un ser querido y te darán el consuelo que solo la palabra de Dios puede otorgar.

Versículos sobre la Muerte de un ser Querido

Apocalipsis 21:4

El secará todas sus lágrimas, y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó».

Mateo 5:4

Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Salmo 34:18

[Sade] Cuando ellos claman, el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias.

Juan 16:22

También ustedes ahora están tristes, pero yo los volveré a ver, y tendrán una alegría que nadie les podrá quitar.

Isaías 41:10

No temas, porque yo estoy contigo, no te inquietes, porque yo soy tu Dios; yo te fortalezco y te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa.

Juan 14:27-29

Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman! Me han oído decir: «Me voy y volveré a ustedes». Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean.

Salmo 147:3

Sana a los que están afligidos y les venda las heridas.

Eclesiastés 3:1-4

Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol: un tiempo para nacer y un tiempo para morir, un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado; un tiempo para matar y un tiempo para curar, un tiempo para demoler y un tiempo para edificar; un tiempo para llorar y un tiempo para reír, un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar.

Salmo 116:15

¡Qué penosa es para el Señor la muerte de sus amigos!

2 Timoteo 4:7

He peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe.

Génesis 24:67

Y este hizo entrar a Rebeca en su carpa. Isaac se casó con ella y la amó. Así encontró un consuelo después de la muerte de su madre.

Salmo 73:26

Aunque mi corazón y mi carne se consuman, Dios es mi herencia para siempre y la Roca de mi corazón.

1 Tesalonicenses 5:9-11

Porque Dios no nos destinó para la ira, sino para adquirir la salvación por nuestro Señor Jesucristo, que murió por nosotros, a fin de que, velando o durmiendo, vivamos unidos a él. Anímense, entonces, y estimúlense mutuamente, como ya lo están haciendo.

Juan 11:23-26

Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará». Marta le respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día». Jesús le dijo: «Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá: y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?».

Romanos 6:23

Porque el salario del pecado es la muerte, mientras que el don gratuito de Dios es la Vida eterna, en Cristo Jesús, nuestro Señor.

Mateo 5:1-3

Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo: «Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Juan 14:6

Jesús le respondió: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.

1 Corintios 15:54-56

Cuando lo que es corruptible se revista de la incorruptibilidad y lo que es mortal se revista de la inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra de la Escritura: La muerte ha sido vencida. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está tu aguijón? Porque lo que provoca la muerte es el pecado y lo que da fuerza al pecado es la ley.

Juan 3:16-17

Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

Filipenses 4:13

Yo lo puedo todo en aquel que me conforta.

1 Corintios 6:14

Y Dios que resucitó al Señor, nos resucitará también a nosotros con su poder.

Filipenses 3:20-21

En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, y esperamos ardientemente que venga de allí como Salvador el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro pobre cuerpo mortal, haciéndolo semejante a su cuerpo glorioso, con el poder que tiene para poner todas las cosas bajo su dominio.

1 Corintios 15:26

El último enemigo que será vencido es la muerte.

Apocalipsis 1:1

Revelación de Jesucristo, que le fue confiada por Dios para enseñar a sus servidores lo que tiene que suceder pronto. El envió a su Ángel para transmitírsela a su servidor Juan.

Romanos 12:2

No tomen como modelo a este mundo. Por el contrario, transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

Mateo 19:14

Pero Jesús les dijo: «Dejen a los niños, y no les impidan que vengan a mí, porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos».

Jeremías 29:11

Porque yo conozco muy bien los planes que tengo proyectados sobre ustedes: son planes de prosperidad y no de desgracia, para asegurarles un porvenir y una esperanza.

Mateo 18:14

De la misma manera, el Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños.

Salmo 34:4-5

[Guímel] Glorifiquen conmigo al Señor, alabemos su Nombre todos juntos. [Dálet] Busqué al Señor: él me respondió y me libró de todos mis temores.

Isaías 51:11

Los rescatados del Señor volverán, llegarán a Sión entre gritos de júbilo: una alegría eterna coronará sus cabezas, los acompañará el gozo y la alegría, huirán la aflicción y los gemidos.

1 Tesalonicenses 4:13-14

No queremos, hermanos, que vivan en la ignorancia acerca de los que ya han muerto, para que no estén tristes como los otros, que no tienen esperanza. Porque nosotros creemos que Jesús murió y resucitó: de la misma manera, Dios llevará con Jesús a los que murieron con él.

1 Corintios 15:22

En efecto, así como todos mueren en Adán, así también todos revivirán en Cristo.

Proverbios 15:13-14

Un corazón contento alegra el semblante, un corazón afligido abate el espíritu. Un corazón inteligente busca la ciencia, la boca de los necios se alimenta de necedad.

1 Juan 1:9

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos y purificarnos de toda maldad.

1 Corintios 15:42-44

Lo mismo pasa con la resurrección de los muertos: se siembran cuerpos corruptibles y resucitarán incorruptibles; se siembran cuerpos humillados y resucitarán gloriosos; se siembran cuerpos débiles y resucitarán llenos de fuerza; se siembran cuerpos puramente naturales y resucitarán cuerpos espirituales. Porque hay un cuerpo puramente natural y hay también un cuerpo espiritual.

Versículos para Afrontar la Muerte de un ser Querido

Romanos 5:8

Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores.

Filipenses 3:13-14

Hermanos, yo no pretendo haberlo alcanzado. Digo solamente esto: olvidándome del camino recorrido, me lanzo hacia adelante y corro en dirección a la meta, para alcanzar el premio del llamado celestial que Dios me ha hecho en Cristo Jesús.

1 Corintios 2:9

Nosotros anunciamos, como dice la Escritura, lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que lo aman.

Salmo 119:50

Lo que me consuela en la aflicción es que tu palabra me da la vida.

Juan 5:28-29

No se asombren: se acerca la hora en que todos los que están en las tumbas oirán su voz y saldrán de ellas: los que hayan hecho el bien, resucitarán para la Vida; los que hayan hecho el mal, resucitarán para el juicio.

Proverbios 17:17

El amigo ama en cualquier ocasión, y un hermano nace para compartir la adversidad.

Santiago 4:7

Sométanse a Dios; resistan al demonio, y él se alejará de ustedes.

Salmo 68:20

Él es el Dios que nos salva y nos hace escapar de la muerte.

2 Corintios 4:10

Siempre y a todas partes, llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos de la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.

Romanos 8:28

Sabemos, además, que Dios dispone, todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquellos que él llamó según su designio.

Salmo 18:2

Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador, mi Dios, el peñasco en que me refugio, mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte.

Colosenses 2:5

Aunque ausente con el cuerpo, estoy presente en espíritu, y me alegro de ver el orden que reina entre ustedes y la firmeza de la fe que tienen en Cristo.

Mateo 24:35

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Salmo 27:4-5

Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que quiero: vivir en la Casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y contemplar su Templo. Sí, él me cobijará en su Tienda de campaña en el momento del peligro; me ocultará al amparo de su Carpa y me afirmará sobre una roca.

2 Corintios 1:3-4

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, que nos reconforta en todas nuestras tribulaciones, para que nosotros podamos dar a los que sufren el mismo consuelo que recibimos de Dios.

1 Corintios 16:13

Estén atentos, permanezcan firmes en la fe, compórtense varonilmente, sean fuertes.

Proverbios 3:5-6

Confía en el Señor y de todo corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia; reconócelo a él en todos sus caminos y él allanará tus senderos.

Romanos 14:8

Si vivimos, vivimos para el Señor, y si morimos, morimos para el Señor: tanto en la vida como en la muerte, pertenecemos al Señor.

Josué 1:9

¿Acaso no soy yo el que te ordeno que seas fuerte y valiente? No temas ni te acobardes, porque el Señor, tu Dios, estará contigo dondequiera que vayas».

1 Pedro 5:7

Descarguen en él todas sus inquietudes, ya que él se ocupa de ustedes.

Juan 17:24

Padre, quiero que los que tú me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo.

Juan 10:10

El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia.

2 Corintios 5:1

Nosotros sabemos, en efecto, que si esta tienda de campaña –nuestra morada terrenal– es destruida, tenemos una casa permanente en el cielo, no construida por el hombre, sino por Dios.

1 Corintios 10:13

Hasta ahora, ustedes no tuvieron tentaciones que superen sus fuerzas humanas. Dios es fiel, y él no permitirá que sean tentados más allá de sus fuerzas. Al contrario, en el momento de la tentación, les dará el medio de librarse de ella, y los ayudará a soportarla.

Salmo 46:1-2

Dios es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda siempre pronta en los peligros. Por eso no tememos, aunque la tierra se conmueva y las montañas se desplomen hasta el fondo del mar.

2 Corintios 5:3

Porque una vez que nos hayamos revestido en ella, ya no nos encontraremos desnudos.

Lucas 18:15-17

También le presentaban a los niños pequeños, para que los tocara; pero, al ver esto, los discípulos los reprendían. Entonces Jesús los hizo llamar y dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él».

Isaías 40:31

Pero los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, despliegan alas como las águilas; corren y no se agotan, avanzan y no se fatigan.

1 Corintios 15:52-57

En un instante, en un abrir y cerrar de ojos, cuando suene la trompeta final –porque esto sucederá– los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados. Lo que es corruptible debe revestirse de la incorruptibilidad y lo que es mortal debe revestirse de la inmortalidad. Cuando lo que es corruptible se revista de la incorruptibilidad y lo que es mortal se revista de la inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra de la Escritura: La muerte ha sido vencida. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está tu aguijón? Porque lo que provoca la muerte es el pecado y lo que da fuerza al pecado es la ley. ¡Demos gracias a Dios, que nos ha dado la victoria por nuestro Señor Jesucristo!

Salmo 48:14

«Así es Dios, nuestro Dios por los siglos de los siglos, aquel que nos conduce más allá de la muerte».

Isaías 57:1-2

El justo desaparece y a nadie le llama la atención; los hombres de bien son arrebatados, sin que nadie comprenda que el justo es arrebatado a consecuencia de la maldad. Pero llegará la paz: los que van por el camino recto descansarán en sus lechos.

2 Corintios 4:16-18

Por eso, no nos desanimamos: aunque nuestro hombre exterior se vaya destruyendo, nuestro hombre interior se va renovando día a día. Nuestra angustia, que es leve y pasajera, nos prepara una gloria eterna, que supera toda medida. Porque no tenemos puesta la mirada en las cosas visibles, sino en las invisibles: lo que se ve es transitorio, lo que no se ve es eterno.

Hebreos 11:1

Ahora bien, la fe es la garantía de los bienes que se esperan, la plena certeza de las realidades que no se ven.

2 Corintios 5:6-8

Por eso, nos sentimos plenamente seguros, sabiendo que habitar en este cuerpo es vivir en el exilio, lejos del Señor; porque nosotros caminamos en la fe y todavía no vemos claramente. Sí, nos sentimos plenamente seguros, y por eso, preferimos dejar este cuerpo para estar junto al Señor.

Salmo 34:22

[Tau] La maldad hará morir al malvado, y los que odian al justo serán castigados.

Versículos de Sanación ante la Muerte de un ser Querido

Juan 14:1-4

«No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes. Ya conocen el camino del lugar adonde voy».

Romanos 8:35-39

¿Quién podrá entonces separarnos del amor de Cristo? ¿Las tribulaciones, las angustias, la persecución, el hambre, la desnudez, los peligros, la espada? Como dice la Escritura: Por tu causa somos entregados continuamente a la muerte; se nos considera como a ovejas destinadas al matadero. Pero en todo esto obtenemos una amplia victoria, gracias a aquel que nos amó. Porque tengo la certeza de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes espirituales, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.

2 Corintios 1:4-6

Que nos reconforta en todas nuestras tribulaciones, para que nosotros podamos dar a los que sufren el mismo consuelo que recibimos de Dios. Porque así como participamos abundantemente de los sufrimientos de Cristo, también por medio de Cristo abunda nuestro consuelo. Si sufrimos, es para consuelo y salvación de ustedes; si somos consolados, también es para consuelo de ustedes, y esto les permite soportar con constancia los mismos sufrimientos que nosotros padecemos.

Isaías 25:8

Destruirá la Muerte para siempre; el Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros, y borrará sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo, porque lo ha dicho él, el Señor.

Juan 11:40

Jesús le dijo: «¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?».

Romanos 10:9

Porque si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado.

Salmo 55:22

Su boca es más blanda que la manteca, pero su corazón desea la guerra; sus palabras son más suaves que el aceite, pero hieren como espadas.

Filipenses 1:3

Yo doy gracias a Dios cada vez que los recuerdo.

2 Samuel 12:23

Pero ahora que está muerto, ¿Para qué voy a ayunar? ¿Acaso podré hacerlo volver? Yo iré hacia él, pero él no volverá hacia mí».

Filipenses 2:20

Porque no encuentro a otro, que tome tan a pecho como él los asuntos de ustedes.

Apocalipsis 12:11

Ellos mismos lo han vencido, gracias a la sangre del Cordero y al testimonio que dieron de él, porque despreciaron su vida hasta la muerte.

1 Tesalonicenses 4:13-14

No queremos, hermanos, que vivan en la ignorancia acerca de los que ya han muerto, para que no estén tristes como los otros, que no tienen esperanza. Porque nosotros creemos que Jesús murió y resucitó: de la misma manera, Dios llevará con Jesús a los que murieron con él.

Salmo 9:9

Él gobierna al mundo con justicia y juzga con rectitud a las naciones.

Salmo 30:5

Porque su enojo dura un instante, y su bondad, toda la vida: si por la noche se derraman lágrimas, por la mañana renace la alegría.

1 Tesalonicenses 4:17

Después nosotros, los que aún vivamos, los que quedemos, serenos llevados con ellos al cielo, sobre las nubes, al encuentro de Cristo, y así permaneceremos con el Señor para siempre.

Mateo 11:28-30

Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.

Romanos 8:18

Yo considero que los sufrimientos del tiempo presente no pueden compararse con la gloria futura que se revelará en nosotros.

Isaías 53:4-6

Pero él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencia, y nosotros lo considerábamos golpeado, herido por Dios y humillado. Él fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades. El castigo que nos da la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados. Todos andábamos errantes como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino, y el Señor hizo recaer sobre él las iniquidades de todos nosotros.

Apocalipsis 14:13

Luego escuché una voz que me ordenaba desde el cielo: «Escribe: ¡Felices los que mueren en el Señor! Sí –dice el Espíritu– de ahora en adelante, ellos pueden descansar de sus fatigas, porque sus obras los acompañan».

Juan 10:27-29

Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre.

Lamentaciones 3:31-33

[Caf] Porque el Señor nunca rechaza a los hombres para siempre. Si aflige, también se compadece, por su gran misericordia. Porque él no humilla ni aflige de corazón a los hijos de los hombres.

1 Tesalonicenses 4:18

Consuélense mutuamente con estos pensamientos.

Salmo 23:1-6

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. Él me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo.

Filipenses 4:6-7

No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús.

Proverbios 12:28

En el sendero de la justicia está la vida, y el camino que ella sigue no lleva a la muerte.

Romanos 6:4

Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, par que así como Cristo resucitó por la gloria del Padre, también nosotros llevemos una Vida nueva.

1 Pedro 1:3-9

El señor no tarda en cumplir lo que ha prometido, como algunos se imaginan, sino que tiene paciencia con ustedes porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan.

Romanos 12:15

Alégrense con los que están alegres, y lloren con los que lloran.

Jeremías 31:13

Entonces la joven danzará alegremente, los jóvenes y los viejos se regocijarán; yo cambiaré su duelo en alegría, los alegraré y los consolaré de su aflicción.

Isaías 40:11

Como un pastor, él apacienta su rebaño, lo reúne con su brazo; lleva sobre su pecho a los corderos y guía con cuidado a las que han dado a luz.

¿Qué te han parecido estos Versículos sobre la Muerte de un ser Querido que aparecen en la biblia? Sabemos que la muerte de un ser querido es uno de los golpes más fuerte que cualquier ser humano pueda soportar. Dios nos ha enseñado a amar y proteger a los nuestros, por eso necesitamos de su palabra en los momentos de angustia y vacío, él será alimento. ¿Tienes algún otro versículo bíblico sobre la muerte de un ser querido para aportar a la comunidad? Deja tu mensaje en los comentarios.

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