▷ SALMO DE FORTALEZA » Para recibir el amor de Dios

Te mostramos el Salmo de Fortaleza para leer y orar cada día y recibir cada día la entereza y fuerzas de Dios. Salmos que nos recubrirán con su sangre y su amor.

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El Salmo de Fortaleza nos ayuda a buscar la palabra de Dios, sobre todo en esos días que sentimos que no podemos más. La vida nos pone pruebas muy difíciles, pero la palabra de Dios es la única que nos pueda dar la fuerza y resignación para soportar todo, porque en dicha palabra encontraremos la paz y tranquilidad necesaria.

Sabemos que al ser hijos de Dios seremos recompensados por nuestra paciencia y confianza en su palabra. EL libro de los salmos nos da esa protección, fortaleza y tranquilidad, solo pide que él sea quien interceda por todo aquello que te causa tanta angustia.

Salmo de Fortaleza

Salmo de Fortaleza. Foto por @haroldjongman a través de Twenty20.

Salmo de Fortaleza – Salmo 107:28-30

Pero en la angustia invocaron al Señor, y él los libró de sus tribulaciones.

Cambió el huracán en una brisa suave y se aplacaron las olas del mar.

Entonces se alegraron de aquella calma, y el Señor los condujo al puerto deseado.

La liberación, fuerza, protección y descanso que nos da el libro de los salmos, es lo que nos tranquilizará a pesar de todas las angustias. Pide con fe que él se llevará todas tus cargas, estos salmos de fortaleza nos ayudarán a que nada nos derrumbe, porque con su palabra nos hacemos más fuertes. ¿Listo para quitarte todas las cargas de la vida a través estos salmos?.

Salmos de Fortaleza en la Enfermedad

Salmo 73:26

Aunque mi corazón y mi carne se consuman, Dios es mi herencia para siempre y la Roca de mi corazón.

Salmo 29:11

El Señor fortalece a su pueblo, el Señor bendice a su pueblo con la paz.


Salmo 86:5-7

Tú, Señor, eres bueno e indulgente, rico en misericordia con aquellos que te invocan.

¡Atiende, Señor, a mi plegaria, escucha la voz de mi súplica!

Yo te invoco en el momento de la angustia; porque tú me respondes.

Salmo 4:8

Me acuesto en paz y en seguida me duermo, porque sólo tú, Señor, aseguras mi descanso.

Salmo 107:19-20

Pero en la angustia invocaron al Señor, y él los libró de sus tribulaciones.

Envió su palabra y los sanó, salvó sus vidas del sepulcro.


Salmo 144:2

Él es mi bienhechor y mi fortaleza, mi baluarte y mi libertador; él es el escudo con que me resguardo, y el que somete los pueblos a mis pies.

Salmo 116:1-5

Amo al Señor, porque él escucha el clamor de mi súplica.

Porque inclina su oído hacia mí, cuando yo lo invoco.

Los lazos de la muerte me envolvieron, me alcanzaron las redes del Abismo, caí en la angustia y la tristeza.

Entonces invoqué al Señor: «¡Por favor, sálvame la vida!».

El Señor es justo y bondadoso, nuestro Dios es compasivo.

Salmo 112:1

Feliz el hombre que teme al Señor y se complace en sus mandamientos.


Salmo 23:4

Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza.

Salmo 116:5-6

El Señor es justo y bondadoso, nuestro Dios es compasivo; el Señor protege a los sencillos: yo estaba en la miseria y me salvó.

Cuando nuestra salud se ve afectada, nos sentimos angustiados y atrapados, recordemos que para Dios no hay imposibles y que la mejor forma de pedirle su fortaleza y ayuda es a través de la oración. Los salmos son una fuente importante de inspiración, solo debemos pedir con total entereza y fe, Dios será quien nos de la salud y es nuestro mejor médico.

  ▷ SALMO DE ALIENTO » Para recibir el amor de Dios

Salmo de Fortaleza en Momentos Difíciles

Salmo 89:15-17

¡Feliz el pueblo que sabe aclamarte! Ellos caminarán a la luz de tu rostro.

Se alegrarán sin cesar en tu Nombre, serán exaltados a causa de tu justicia.

Porque tú eres su gloria y su fuerza; con tu favor, acrecientas nuestro poder.


Salmo 34:4-5

Busqué al Señor: él me respondió y me libró de todos mis temores.

Miren hacia él y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán.

Salmo 118:14

El Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación.

Salmo 31:24

Sean fuertes y valerosos, todos los que esperan en el Señor.


Salmo 3:3

Pero Tú eres mi escudo protector y mi gloria, tú mantienes erguida mi cabeza.

Salmo 27:14

Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor.

Salmo 18:1-3

Yo te amo, Señor, mi fuerza

Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador, mi Dios, el peñasco en que me refugio, mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte.

Invoqué al Señor, que es digno de alabanza y quedé a salvo de mis enemigos.


Salmo 34:17

Cuando ellos claman, el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias.

Salmo 40:1-3

Esperé confiadamente en el Señor: él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor.

Me sacó de la fosa infernal, del barro cenagoso; afianzó mis pies sobre la roca y afirmó mis pasos.

Puso en mi boca un canto nuevo, un himno a nuestro Dios. Muchos, al ver esto, temerán y confiarán en el Señor.

Salmo 28:6-8

Bendito sea el Señor, porque oyó la voz de mi plegaria.

El Señor es mi fuerza y mi escudo, mi corazón confía en él. Mi corazón se alegra porque recibí su ayuda: por eso le daré gracias con mi canto.

El Señor es la fuerza de su pueblo, el baluarte de salvación para su Ungido.


Salmo 18:6

Pero en mi angustia invoqué al Señor, grité a mi Dios pidiendo auxilio, y él escuchó mi voz desde su Templo, mi grito llegó hasta sus oídos.

Salmo 100:5

¡Qué bueno es el Señor! Su misericordia permanece para siempre, y su fidelidad por todas las generaciones.

Salmo 103:13-14

Como un padre cariñoso con sus hijos, así es cariñoso el Señor con sus fieles.

Él conoce de qué estamos hechos, sabe muy bien que no somos más que polvo.


Salmo 27:1-3

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré?.

Cuando se alzaron contra mí los malvados para devorar mi carne, fueron ellos, mis adversarios y enemigos, los que tropezaron y cayeron.

Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no temerá; aunque estalle una guerra contra mí, no perderé la confianza.

Salmo 103:3-5

Él perdona todas tus culpas y cura todas tus dolencias.

Rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura.

Él colma tu vida de bienes, y tu juventud se renueva como el águila.

En los momentos más difíciles, no hay nada que Dios no pueda solucionar. Pidamos con fe y él nos responderá, porque al ser hijos de Dios, tenemos las herramientas necesarias para invocar su nombre, y pedirle las necesidades de nuestro corazón.

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Salmo de Fortaleza, Fe y Sabiduría

Salmo 118:5-9

En el peligro invoqué al Señor, y él me escuchó dándome un alivio.

El Señor está conmigo: no temeré: ¿qué podrán hacerlo los hombres?

El Señor está conmigo y me ayuda: yo veré derrotados a mis adversarios.

Es mejor refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres.

Es mejor refugiarse en el Señor que fiarse de los poderosos.


Salmo 34:10

Los ricos se empobrecen y sufren hambre, pero los que buscan al Señor no carecen de nada.

Salmo 5:11

Así se alegrarán los que en ti se refugian y siempre cantarán jubilosos; tú proteges a los que aman tu Nombre, y ellos se llenarán de gozo.

Salmo 95:6-7

¡Entren, inclinémonos para adorarlo! ¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!

Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo que él apacienta, las ovejas conducidas por su mano. Ojalá hoy escuchen la voz del Señor.


Salmo 105:4

¡Recurran al Señor y a su poder, busquen constantemente su rostro.

Salmo 119:28-29

Mi alma llora de tristeza: consuélame con tu palabra.

Apártame del camino de la mentira, y dame la gracia de conocer tu ley.

Salmo 90:1-2

Señor, tú has sido nuestro refugio a lo largo de las generaciones.

Antes que fueran engendradas las montañas, antes que nacieran la tierra y el mundo, desde siempre y para siempre, tú eres Dios.


Salmo 46:1-3

Dios es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda siempre pronta en los peligros.

Por eso no tememos, aunque la tierra se conmueva y las montañas se desplomen hasta el fondo del mar.

Aunque bramen y se agiten sus olas, y con su ímpetu sacudan las montañas. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob.

Salmo 62:1-2

Sólo en Dios descansa mi alma, de él me viene la salvación.

Sólo él es mi Roca salvadora; él es mi baluarte: nunca vacilaré.

Salmo 9:9-10

El Señor es un baluarte para el oprimido, un baluarte en los momentos de peligro.

¡Confíen en ti los que veneran tu Nombre, porque tú no abandonas a los que te buscan!


Con estos salmos de Fortaleza te sentirás seguro y fuerte gracias al amor de Dios; pondrás tu camino desde la mañana hasta la noche en sus mano y te sentirás protegido ante cada paso y acción. Deja en los comentarios tu mensaje bíblico para pedir su amor y fortaleza.

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